Es considerada la obra más famosa del francés Antoine de Saint-Exupéry.

«El Principito» fue escrito en 1943 por el escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry mientras se hospedaba en un hotel de Nueva York.

El Principito fue incluido entre los mejores del siglo XX en Francia y se tradujo a más de doscientos cincuenta idiomas y dialectos, incluyendo el sistema braille.

A pesar de que se lo considera un libro infantil por la forma en que está escrito, El Principito constituye una profunda crítica de la adultez.

En El Principito, el autor construye sus mejores frases a través de diálogos a menudo desconcertantes, que envuelve en un halo de fantasía.

Así es como puede percibir y comparar las experiencias de los niños con las de los adultos, sus percepciones, deseos y debilidades.

  • «Todas las personas mayores fueron al principio niños aunque pocas de ellas lo recuerdan”
  • “No se ve bien sino es con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”.
  • «No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo».
  • «Si tú me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…».
  • «El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante».
  • “Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas…”.
  • «Es una locura odiar a todas las rosas porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños porque uno de ellos no se realizó».

En El Principito, Saint-Exupéry habla de boas, reyes, amistad, astrónomos, planetas y geógrafos.

Posesiones y patentes: «Cuando encuentras un diamante que no es de nadie, es tuyo. Cuando encuentras una isla que no es de nadie, es tuya. Cuando eres el primero en tener una idea, la haces patentar: es tuya. Y yo poseo las estrellas, puesto que nunca nadie antes que yo pensó en poseerlas.

Geógrafos y exploradores: «No es el geógrafo quien va a contar las ciudades, los ríos, las montañas, los mares, los océanos y los desiertos. El geógrafo es demasiado importante para andar paseando. No abandona su escritorio. Pero en él recibe a los exploradores. Los interroga y toma nota de sus recuerdos. Y si los recuerdos de alguno de ellos le parecen interesantes, el geógrafo hace hacer una encuesta sobre la integridad moral del explorador».

El gran planeta azul: «Para darles una idea de las dimensiones de la Tierra les diré que antes de la invención de la electricidad se debía mantener en ella, en el conjunto de los seis continentes, un verdadero ejército de cuatrocientos sesenta y dos mil quinientos once faroleros. Vistos desde una cierta distancia producían un efecto espléndido».

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